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Cruasanes de mantequilla caseros

Es el típico bollo que me daba muchísima pereza preparar en casa. Internet está lleno de recetas bastante laboriosas. Pero encontré por casualidad, en un libro, una tan sencilla que me animé a probarla.

Cruasanes-de-mantequilla-caseros

Terminó siendo un fracaso tan absoluto que he tardado tres años en repetir los cruasanes.

Esta vez no ha tenido nada que ver con mi primer intento, la receta era la misma, pero los resultados han sido totalmente diferentes.

Por fin puedo confirmar que era súper sencilla y que el resultado es delicioso.

La diferencia la han marcado los materiales.

La primera vez, como no tenía levadura de panadería, usé la de repostería. El rodillo lo compré en un bazar y la madera estaba tan mal trabajada que enganchaba la masa. Para que no se pegase al rodillo durante el amasado, ponía cada dos por tres más harina y la mantequilla se fundía y escapaba de la masa… ¡Desastre!

Aquí te voy a dejar la receta, vas a ver que es muy rápida y sencilla y tiene ese inconfundible sabor a mantequilla, con su exterior algo crujiente y su tierno interior.

INGREDIENTES:

  • 500 g de harina de fuerza
  • 2 cucharaditas de levadura de panadería seca
  • 300 ml de leche templada
  • 1 pizca de sal
  • 50 g de azúcar
  • 300 g de mantequilla fría (IMPORTANTE)

PREPARACIÓN:

Mezcla todos los ingredientes secos en un bol grande, haz un hoyo en el centro y vierte la leche. Incorpora más si ves que la masa está demasiado seca.

Sobre la encimera, espolvoreada con harina, trabaja la masa hasta que quede suave y elástica.

Déjala leudar en un lugar cálido y un recipiente grande hasta que doble su tamaño.

Mientras espero a que la masa crezca, aprovecho para cortar la mantequilla en láminas de unos 5mm. Para mantener la mantequilla fría la devuelvo a la nevera inmediatamente después. He leído muchas veces que chafes la mantequilla entre dos hojas de papel de horno, puedes hacer lo que más te apañe.

Una vez que la masa ha crecido, trabájala un poco más sobre la encimera espolvoreada de harina y precalienta el horno a 200°C. Estírala, con ayuda de un rodillo, para que adquiera una forma alargada de rectángulo.

En este momento incorpora parte de la mantequilla cortada sobre media masa y doblarla sobre sí misma. Lo importante de este proceso es ir haciendo repetidas dobleces sobre la masa y estírala, dejando una capa de mantequilla en su interior.

Si se calienta demasiado y se empieza a escapar la mantequilla, mete un rato la masa en la nevera.

Cuando hayas incorporado toda la mantequilla y doblado varias veces la masa sobre sí misma, estírala todo lo que puedas y córtala para obtener triángulos alargados.

Enróllalos desde la base hasta la punta y ¡habrás obtenido tu cruasán! Yo no tengo mucho arte en este proceso, pero me he propuesto firmemente mejorar para que adquieran un aspecto aún más apetecible.

Para glasearlos puesdes elegir entre una mezcla de huevo y leche si quieres que la superficie sea seca y tostada o azúcar diluido en agua, si prefieres que sea brillante.

Yo elegí la primera opción y luego los espolvoreé con un poco de azúcar glas.

Por último hornéalos unos 20 minutos o hasta que veas que han crecido y se están dorando.

Este es el resultado final, la forma de los míos no es la más perfecta, pero con esta receta, tendrán ese sabor inconfundible de la mantequilla, estarán esponjosos por dentro y crujientes por fuera y como puedes comprobar son muy rápidos y sencillos de hacer.

Estoy deseando que pruebes la receta y me digas qué te ha parecido, sobre todo si te quedan más bonitos, tienes que compartirme el secreto.

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