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Brownie con historia

Después de romperme la cabeza con este titular, no vayáis a pensar que os voy a contar la historia de los orígenes del brownie, ni que tenéis ante vosotros una receta con mucha historia que ha pasado de generación en generación o algo así…

Brownie-de-chocolate

La historia es la siguiente:

Por motivos laborales vamos a pasar los próximos tres meses viviendo en Grecia. Ya hemos conseguido pasar todos los controles, test anti COVID, vuelos de enlace y kilómetros al volante que nos separaban.

Tras una semana viajando cada uno como buenamente hemos podido, hemos conseguido reencontrarnos los tres, con dos peluches y cinco maletas en Alejandrópolis.

Esta hazaña no ha sido pequeña. Tuvimos que salir de Asturias justo antes de que se confinara, no pudimos estar con nuestras familias de Madrid, porque unos estaban confinados y otros estaban contagiados.

Mi marido salió un martes, para hacer un viaje de cinco días en coche hasta Sofia, de allí un vuelo a Amsterdam, otro a Atenas y otro a Alejandropolis.

El pequeño y yo alargamos nuestra estancia en Madrid, nos hicimos la prueba PCR el viernes, 72 horas antes de llegar a Grecia. El informe tenía que ser en inglés, nos lo entregaron el sábado en castellano, cogíamos el primer avión el domingo… no veáis lo amables y sentidos que saben ser los laboratorios cuando casi te la lían gorda…

Nos presentamos el domingo en el aeropuerto, con dos horitas de antelación, las que nos comimos en la fila de facturación, pero no os preocupéis, el vuelo salía con retraso.

Tras comprobar que habíamos dado negativo en las PCR, con su respectivo informe en inglés y comprobar nuestros formularios de localización, que el gobierno de Grecia obliga a rellenar a causa de la pandemia, solo nos faltaba pasar los controles.

Frente a los controles unos policías nos preguntaron de donde veníamos, a donde íbamos, por cuánto tiempo, cuántas personas y nos pidieron el justificante de trabajo…

El vuelo a Atenas fue sencillo, el despegue tiene un extraño efecto en mi hijo. Creo que le deja sin sangre en el cerebro, porque cae en un estado comatoso que me permite a mí y a todos los pasajeros disfrutar de un viaje medianamente agradable, solo interrumpido por los avisos de megafonía.

Llegamos a Atenas a las diez y nuestro vuelo salía a la mañana siguiente, así que nos fuimos a pasar la noche a un hotel. Puse el despertador a las seis y media de la mañana. Me desperté a las cinco, relativamente feliz de poder dormir hora y media más.

Pero en ese estado de lucidez sobre humana que sólo experimento a altas horas de la madrugada, se me ocurrió pensar que tal vez, y solo tal vez, en Grecia fuese otra hora… así es como descubrí que efectivamente, tengo tantas opciones de localización del móvil desactivadas, que no se cambia la hora automáticamente y que se había terminado mi sueño.

Llegamos a tiempo al aeropuerto y en el control de pasajeros me sonó la alarma del móvil, a quien madruga Dios le ayuda.

Mi marido llegó el domingo a Alejandrópolis y nos fue a buscar el lunes al aeropuerto.

Así que como os comentaba esta es la historia de por qué vamos a pasar una temporada aquí, por qué ya no voy a poder subir tantas recetas y por qué Homero escribió la Odisea: llegar a Grecia es un camino lleno de baches.

Como antes de irme preparé un brownie, os dejo la recta a continuación:

INGREDIENTES:

  • 200 g de chocolate
  • 80 g de harina
  • 120 g de azúcar
  • 90 g mantequilla
  • 4 huevos
  • 50 g nueces
  • Ralladura de limón o naranja (opcional)

PREPARACIÓN:

Separa las yemas de las claras y monta las claras.

Por otro lado blanquea las yemas con el azúcar y la ralladura de limón o naranja.

Funde el chocolate junto con la mantequilla, puedes hacerlo al baño maría o al microondas, pero ten cuidado de revisar cada poco tiempo el chocolate para que no se queme.

Incorpora las yemas y el azúcar a la mezcla de chocolate y mantequilla fundida.

Incorpora la harina y remueve. Ve añadiendo el merengue poco a poco e integrando con ayuda de una espátula y movimientos envolventes.

Por último añade las almendras y vuelva sobre un recipiente rectangular.

Hornea a 180°C unos 25 min.

El interior tiene que quedar un poco tierno. Si estás acostumbrada a los bizcochos de toda la vida, parece que éste se queda a medio hacer. Es una receta que no crece, porque no lleva levadura.

Es una receta deliciosa, a mí personalmente me encanta por su intenso sabor a chocolate negro.

Si lo sirves un poco templado, con una bola de helado de vainilla… acierto seguro.

4 comentarios sobre “Brownie con historia

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